Abstracción y aciertos en la lectura del Tarot

En contra de lo que este siglo XXI nos impone continuamente a causa de la cada vez mayor aceleración que tiene nuestra sociedad productiva, las facultades parapsicológicas necesitan un tiempo, y por supuesto, una preparación mental y emocional de quienes poseen dichas facultades. Y quizá estos dos conceptos sean inversamente proporcionales: a mayor velocidad de vida, más necesario es frenar la mente y las emociones para quien usa la clarividencia como herramienta de trabajo.

Cada vez más se impone la necesidad de conseguir un estado de abstracción, y cada vez más hay personas que se preguntan dónde estará la mayor o menor «calidad y claridad» a la hora de realizar una buena lectura del posible futuro de la persona. Incluso del presente o del pasado de quien necesita aclarar sus dudas que, por algún motivo, la vida le ha puesto en su camino y requiere la ayuda de alguien con una perspectiva distinta. Pero claro, antes hay que aclarar algo que, aun siendo de «Perogrullo», parece que se ha olvidado: las personas que tienen la facultad de clarividencia son eso, personas. No máquinas.

La persona clarividente necesita abstraerse. Para eso, requiere un tiempo que, dependiendo del momento emocional y de su preparación mental, así como de la experiencia que tenga en la realización de ejercicios para relajar la mente, será más fácil conseguir dicho objetivo, o más difícil. Y si quienes demandan este tipo de servicios quieren saber algún matiz que les aclare el mayor o menor acierto de alguien durante una lectura de una tirada de Tarot, aquí tiene una diferencia.

Si el augur (término técnico que se atribuye a la persona que tiene cualidades para «augurar» un futuro) tiene un día propicio mentalmente, y los acontecimientos en su vida terrenal (que la tiene como usted o yo) le son propicios, la posibilidad de mantener una buena predisposición mental hará que se abstraiga mucho más llegando por tanto a conseguir una unión consciente-subconsciente mayor y, por extensión, su facultad de clarividencia, precognición y retrocognición será mayor y más útil.

Sin embargo, si como puede ser normal el augur no tiene un buen día, aunque haga un gran esfuerzo y acuda a su profesionalidad y conocimientos en la lectura de las cartas, su precisión será menor. ¿Y eso lo hace ser malos? Seamos sensatos: si antes nos ayudó y hoy tiene un mal día, no creo que sea justo decir que «es malísima/o». El egoísmo es lo que, en la mayoría de ocasiones, hace que lo bueno augurado no termine de llegar a nuestro camino, y de eso no tiene la culpa quien «le echó las cartas», sino usted.

Por lo tanto, aquí tiene un detalle más tanto quien se dedica profesionalmente a este tipo de servicios de ayuda a los demás, como quienes lo demandan: la abstracción aparte de una cualidad a entrenar, forma parte activa de la lectura del futuro, y que como personas que somos todos/as, nadie puede estar al margen de la mente biológica, de nuestro cerebro y sus emociones.

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