El Tarot como herramienta

En nuestra Asociación lo hemos dicho muchas veces, pero falta aun más ocasiones para afianzar esta máxima, que es razonable, sobre el uso del Tarot.

Ya hablamos en su momento sobre la realidad del Tarot como baraja. No es «mágica» ni tiene guardada «energías sutiles», o «nos habla». E incluso debemos desterrar la idea de un objeto con «poderes». Estas ideas arcaicas hay que desterrarlas de una vez, ya que incluso para los grandes esoteristas del pasado, los responsables de reunir esas láminas y crear luego los arquetipos, traduciendo esas ideas primigenias, no le imprimieron un carácter superior o inferior a nada dentro del esoterismo. Sólo era y es eso, una herramienta.

Pero necesaria, claro. Desde nuestra Asociación defendemos las facultades parapsicológicas. Sabemos que hay personas con cualidades de premonición, clarividencia, retrocognición… Pero en todos los casos para evaluar dichas facultades, necesitamos herramientas. Y para fomentarlas además de entrenarlas, también son necesarias las herramientas. Desconfiamos claramente de aquellos «videntes naturales», por razones obvias y muy sencillas, las cuales vamos a exponer.

Quien ostenta esas facultades ya dichas en el párrafo anterior, no deja de ser una persona. Ya lo hemos dicho muchas veces, pero parece que hemos de seguir repitiéndolo. Y el Tarot… claro que ayuda. Aún no sabemos la mecánica que mueve la colocación cierta de las láminas una vez que se distribuyen en la mesa, y nos deja las pistas en torno a la respuesta que debe conocer el consultante. Pero la hay. Creemos que es nuestro propio subconsciente, el potencial psi, el que de alguna forma «ordena» mientras barajamos esas láminas en el orden que deben salir. Luego, los conocimientos del augur sobre dichas láminas, y lo que en mayor o menor medida haya podido percibir del consultante, completan una tirada.

El Tarot es sólo eso. Lo cual no excluye que algunas personas ya conozcan ciertos detalles del consultante incluso antes de tocar la baraja de cartas. Claro que no, eso es posible y así lo demuestran los experimentos que hemos realizado. Pero no creemos que sea posible colgar un cuadro en la pared sin usar una herramienta para abrir un agujero, o comprar un sistema especial para colgarlo. Con la intención de ponerlo en la pared no se pondrá y quedará suspendido como por arte de magia. Hace falta la herramienta.

Por eso, desde nuestra Asociación queremos hacer un llamamiento a la cordura, y por supuesto informar a los clientes sobre la realidad en torno al Tarot. Seamos sensatos y usemos la herramienta que debemos usar. Aprendamos de ella, y así podemos prestar un mejor servicio, además de acceder cada vez más a conocimientos esotéricos que sólo son revelados con el contacto a través de la lámina, y la interacción de nuestro subsconciente y los conocimientos que mantiene ocultos.

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